Reporte |1
Turma.
Quiero comenzar lo más breve mente y conciso que pueda, aun mientras los niños están descansando. El primer día que mi padre y mi madre me vieron como un estorbo, supe que era el tiempo de buscar un motivo por el cual vivir. No tengo talentos más allá de mi destreza con los artefactos, ese deseo se lleva bien con mi curiosidad innata pero jamás podré desarrollar nada tan maravilloso, solo copiar y entender lo que otro hombres hacen con tanto orgullo, mi herencia tampoco deja nada prometedor, tengo una desviación en mi rodilla que me limita en mis pasos, solo en las largas expediciones se compromete mis torpeza a estropear todo, aun así me controlo bien; mi visión no es la de un explorador más bien la de un asesino a corto alcance, aunque no haya matado a nadie por las espaldas, deseo que sepan mis intenciones y sentimientos al momento de enfrentarlo por la vida a cualquiera que interrumpa mi camino.
Como tal no soy el mejor, ni el más fuerte, ni el más alto, nada en singular...solo mi deseo de seguir vivo para encontrar algo para dedicar mi fervor; comencé en el comercio como cualquier muchacho con deseo de comer como objetivo diario, conocí a varias personas pero nada que me pudiera inspirar amor al trabajo, mis noches eran vacías, mis días un largo letargo hasta llegar a dormir y comenzar de nuevo, veo como hay personas que se encuentran a gusto con los suyos, no pude ser parte de esa felicidad y el señor sabe que lo intenté. No sé como entrar en un grupo y sentirme parte de él, no sé como estar con los demás y sentirme verdaderamente cómodo.
Pasé entre un circulo de cansancio, desilusión y hastío hacia mi mismo y los demás en quienes me gustaría confiar, hasta que tenía dinero suficiente para moverme a otro lugar y quizá comenzar de nuevo con una nueva perspectiva de deseo, no lo logré.
Aun hoy me aterra el pensamiento de abandonar todo lo que tengo, aun siento cada cosa como parte de mí y me fue y es aun aterrador el deshacerme de una parte de mi, así que me quede aun un par de meses en que de repente en mis exploraciones por la ciudad me encontré con en Cuarte, nada fuera de lo normal pero en mis ojos vi el reflejo de hombres fuertes, decididos y sin miedo al porvenir, por
primera vez pensé que encontraría lo que quiero en la devoción del comando, de la línea de mando de hombres nobles y honorables, solo ahora veo mi inocencia y estupidez.
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