Reporte | 2
Turma.
Dentro de mis cavilaciones, tenia todo planeado, cuanto me constaría entrar y en suma lo que necesitaría, como dos cambios de ropa igual, un cepillo, una toalla, zapatos, y una gorra con una chamarra. Deseoso de entrar lo hice, mi altura entró en el estándar por unos milímetros, al menos ahora puedo agradecer a alguno de mis antepasados y a mi madre por ello. Tomé el camino que según mi edad era el más honorable, pasé por pruebas físicas, de conocimientos y de mentalidad.
Por el control físico, me mantenía al margen, se trataba de entrar y no de sobresalir aunque tampoco lo deseaba, mi resistencia estuvo a punto de ceder por mi rodilla pero de alguna forma lo logré con un dolor que me llevaría aun a dudar de mi cordura y que solo me demostraría el poco interés que tenia conmigo mismo y aun tengo.
Pude escalar con dificultad aprendida, todo este tiempo de explorar me ayudó a soportar la soledad de los bosques y a sobrevivir aun si no podía matar a criaturas de mi alrededor; todo se trataba de sobrevivir por cuatro días en donde al quinto nos enfrentaríamos en los llanos mas tranquilos de Turma. Mi habilidad nunca fue la de herir o lastimar superficialmente, mi fuerte era el agarre y la proyección, con ello pude abrirme paso y salvar las diferencias físicas con mis otros compañeros. Con los conocimientos no me siento orgulloso, se que sé algo de haber pasado tanto tiempo en el comercio con hombres que saben y viven de lo que saben; aun hoy agradezco escabullirme en conversaciones que no me incumbían para saber un poco más.
La tortura comenzó en el tercer mes, después de un descanso para el cuerpo pero nada me habría preparado para lo que seguía la mañana siguiente, nos separaron en grupos de tres integrantes, cada un era hábil debo reconocerlo, en ellos se veía un vacío deseando llenarse a cada instante con ordenes, tuviesen estas sentido o no. Querían definirse tanto como yo, y estaba con ellos atrapado.
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